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UNA HUMANIDAD DE “VERGÜENZA…”

                        UNA HUMANIDAD DE “VERGÜENZA…”

 

Hace dos años os escribía sobre la “crisis” y os planteaba si era crisis de dinero o crisis de amor, está claro que es una “gran crisis de amor a la Humanidad”, sí, a los seres humanos, ya que mil quinientos millones de personas, como nosotros, están pasando hambre y miles y miles mueren todos los días de hambre, otros tanto sufriendo sin parar, por faltarles lo imprescindible. El primer negocio, “el hambre”, es el que se hace constantemente para ganar, para acaparar, para enriquecerse a base del sufrimiento y muerte de otros seres humanos igual que nosotros. Cuando más hambre y necesidad, más ganan los de siempre. Más “crisis”, más beneficio…que triste, pero así es la cruda realidad. SIN AMOR EN EL MUNDO…

El segundo negocio de este mundo es la “guerra”, que entre países, de allá o de más allá, hay  siempre; ya que está la industria del armamento, de las armas para destruir y matar, que necesitan un ejército bien equipado para ser eficaces y no digamos el mantenerlo. Menudo negocio, siempre los beneficios para los mismos, a costa del sufrimiento y muerte de los de siempre, los pobres de la Tierra.

El tercer negocio, las “multinacionales farmacéuticas”, que más que fabricar “pastillas” que curan, sacan las que son buenas para mantenimiento crónico que es lo que deja beneficio. Claro, en manos también de los de siempre, de los que mueven los hilos del primer y segundo negocio y como siguen ganando, acaparando y exprimiendo, pues no les importa nada más que el TENER, pero se olvidan de que lo importante es SER en esta vida ya que todos, ellos también, nacimos “en cueros” y vamos a morir quedándonos “amarillos y tiesos”. Si amiga y amigo, iguales todos/as., en este mundo tan gris y tan negro, aunque por otra parte todos los días sale el sol y aún podemos querer y sentir que nos quieren, tenemos una dignidad como personas y nos toca vivirla con intensidad. Esto lo ha hecho muy bien el Señor, el Dios del Amor, Nuestro Padre que está ahí y  nos espera siempre.

La misma “crisis” es una provocación clara a esa dignidad de personas que la especulación y la usura de unos codiciosos de turno ha desequilibrado la economía mundial y han traído esta gran injusta y cruda realidad, que nos está haciendo sufrir a muchas familias especialmente las más débiles y pobres. A través de la historia siempre ha sido así. Es verdad que la precariedad en el trabajo, siempre presente, hace difícil el mundo del curro, pero la misma falta de ese trabajo, que toda persona tiene derecho, es fatal, ya que no se ve salida y las prestaciones sociales se agotan. No es fácil, ni esperanzador vivir del paro, ni de la economía sumergida, ni de las pensiones recortadas de nuestros mayores, ni de Cáritas.

 A la corta o la larga, esta situación merma nuestra salud e incluso llega a anular nuestra autoestima. Destruye no sólo a la persona, sino a la misma familia y con ello a la Sociedad. Esto es grave y doloroso, sabiendo que se puede arreglar, si “ellos”, los poderosos quieren, ya que el 38% de la Economía Mundial está en “Paraísos Fiscales”. Pero que hacen nuestros políticos “marear la perdiz”, ya que están siendo títeres de los de siempre, que son pocos pero manejan “TODO”. Tienen el poder, el dinero, los ejércitos, la policía y la justicia a su antojo. Es fuerte lo que está ocurriendo, es cruel y vergonzoso. No sólo  indignados sino  “cabreados” y muy “cabreados”. Estamos clamando al Dios de la Justicia.

Hoy la prensa, la radio y la tele, es decir los Medios de Comunicación, nos invaden de noticias variopintas y según el diario o el color de gafas que te colocas, así te hacen ver las cosas. La verdad es que nos aturden, nos quieren confundir y pretenden que luego actuemos o votemos como pobres borregos, marionetas o fichas manejadas a su antojo y sobre todo por sus intereses. ¿ Y nuestra dignidad de personas, cómo queda?.

Desde la fe, los cristianos nunca debemos perder la esperanza en Dios que es Amor y nos quiere y de una forma u otra nos está ayudando y nos va hacer crecer como personas, nos tiene siempre en cuenta. Las pruebas, las dificultades y los contratiempos que vamos encontrando en nuestro caminar por la vida, son motivos para hacernos crecer y madurar. Vamos descubriendo que hay “crisis”, pero de Valores Humanos, de Solidaridad, de Amor…

Salida hay, claro que la hay. Para ello hay que plantearnos con seriedad que tenemos que cambiar de mentalidad, es decir, una forma nueva de de vivir, de pensar y de actuar. Con valores distintos de los actuales. El centro de nuestra vida no puede ser el dinero, sino la solidaridad, la persona humana, el amor entre nosotros mismos y los que nos rodean que es lo que quiere el Señor.   ¡¡Ánimo!!.                                                                                                                                               

 

Vuestro Amigo, Manolo Torregrosa

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LA MUJER EN LA SOCIEDAD

 

LA MUJER EN LA SOCIEDAD

 

            Estamos viviendo una realidad muy cruda y nefasta con respecto a la mujer, ya que una o dos veces por semana si no lo es más aparece en los medios de comunicación la violencia de género, como se dice ahora, es decir que como es “propiedad mía”  puedo hacer lo que quiero con ella y si no me va, pues la liquido… y eso creo que es algo horroroso que está ocurriendo, parece que  la sociedad no se inmuta lo más mínimo, pues ante otras desgracias se montan impresionantes eventos, prensa y televisión; y ante esto, como algo que ocurre, algo normal, de la vida.

            Por otra parte todos y todas hemos nacido de una mujer, por lo tanto nuestra madre, que no hemos podido escoger, como tampoco a nuestras hermanas e hijas, son mujeres y ellas nos tienen como a seres queridos, compartiendo alegrías y penas. Aparentemente funcionamos como seres iguales, pero si profundizamos nos encontramos que ya en la casa, en la familia, en el trabajo o en la calle existe una atmósfera de vulnerabilidad, hay que protegerlas…, de ser propiedad del varón, primero del padre, luego del marido y si falta éste, de los hijos o de los hermanos, pero casi siempre negándole su autonomía plena, como si no fuera responsable de sí misma, como si le faltara algo. Y es, ese tufillo que se convierte en normas y costumbres, en tradiciones y comportamientos, donde parece ser que se da esa desigualdad.  Me diréis que soy un exagerado, pero es lo que se vive, se  piensa y esa es la mentalidad judía que recibió el cristianismo. También en otras culturas con más exageración y exigencia, como podemos observar en la realidad del mundo en el que vivimos.

Ahora bien, nos debemos preguntar ¿Por qué ocurre esto…? En una sociedad que no controla la violencia, la agresividad, que se educa en intolerancia, en falta de respeto a la persona se está convirtiendo en una selva donde el más fuerte (suele ser el varón) se come al pequeño o donde no se valora lo suficiente a la persona humana. Aquí es donde quiero yo entrar, pues si la mujer es una persona con todos sus derechos y deberes, también lo es para que se le respete ya de una vez y para siempre, pero esa mentalidad machista no se cambia de la noche al día, hace falta mucho tiempo y por parte de todos y todas, que se viva con otra mentalidad y con otros criterios mas humanizadores, capaces de considerar la igualdad del hombre y de la mujer, pero no de boquilla sino en la realidad, en casa, en las relaciones familiares, en el trabajo, en la diversión y sobre todo en nuestro corazón. Por supuesto que en las leyes y a todo nivel, no solo para los varones sino también para las mujeres, que también son transmisoras de machismo.

            Para que se vea a la mujer como un ser igual al hombre hace falta tener muy claro el criterio de que es una persona con igualdad en todo y eso se ha tenido que recibir y asimilar en la familia, en la escuela, en el trabajo en la calle, es decir, en nuestro entorno, pues si no ha sido así, y tal vez no lo haya sido, nos han educado desde muy pequeños a reconocer que la mujer era menos que el hombre, o por lo menos se le considera mucho menos…

            Me gustaría partir de un razonamiento claro y concreto desde la fe y es ¿qué pensaba Jesús de Nazaret sobre las mujeres en aquella sociedad machista de su tiempo…? Cómo las miraba, como hablaba con ellas y como las trataba…ya que cualquiera de nosotros como cristianos tendríamos que hacer lo mismo y mantener ese criterio, no el seguido por la cultura de cada época que ha dejado mucho que desear a través de la historia. Y nosotros como cristianos nos debemos al criterio y a las prácticas del Maestro Jesús de Nazaret que es lo del Evangelio y de lo que nos pedirán cuenta, por cierto. La Iglesia como anclada en una concreta cultura también tiene que abrirse al criterio de Jesús, su Maestro. En tiempos de Jesús, la mujer no era nada ni tenía vida social, ni religiosa, tan solo dentro de la casa y en la familia, por  lo tanto marginadas en aquella sociedad y a través de la historia, así ha sido. Porque ¿desde cuándo se ha emancipado algo la mujer?. Hace pocos años y en pocos sitios, vemos que esa emancipación está costando tantas injusticias, atropellos, marginación y sangre, es decir vidas humanas a diario en el mundo.

            Jesús en ningún momento se enreda en cuestiones de sexo y pureza ritual. No es lo suyo. Sencillamente, desde su experiencia del reino de Dios, comienza a actuar con libertad total. No mira a la mujer como fuente de tentación, ni de posible contaminación. Se acerca a ellas sin recelo y las trata abiertamente, sin dejarse condicionar por prejuicio alguno, como a igual y eso tuvo que resultar atractivo para ellas al acercarse a él. Para más de una era o significaba liberarse, como María Magdalena a la que le quitó siete demonios, a otras se sintieron curadas y respetadas y en el movimiento de Jesús encontraron una nueva alternativa de vida más digna que la que tenían en sus respectivas familias, por eso lo siguieron. Ya en aquel tiempo y ahora, sus deberes como mujer eran siempre los mismos: moler trigo, cocer el pan, cocinar, tejer, hilar, lavar la ropa e incluso al marido, satisfacerlo sexualmente y darle hijos y mejor varones, para asegurar la familia. Jesús rompe los esquemas de aquella sociedad injusta y machista, negadora de la dignidad de la mujer. En el grupo de Jesús, había también discípulas, hombres y mujeres, aunque los evangelios no lo explicitan por estar escritos por varones y machistas, pero con Jesús iban también mujeres, eso nadie lo niega hoy. 

            Tiene una actitud diferente y eso ellas lo notan. Hay siempre en el trato con ellas respeto, compasión y una simpatía desconocida hasta la época que lo hacen atractivo. Quienes condenaron a la adúltera, se fueron escabullendo empezando por los más viejos, pues les dijo “el que no tenga pecado que tire la primera piedra” y a la mujer que no se había movido, humillada y avergonzada la perdonó, “vete y no peques más”. Esa actitud diferente es la que tendremos que adquirir o practicar para salir de este infierno y de esa atrocidad en la que vivimos todos los días. Con la esperanza de que podemos si queremos, amiga/o el camino está trazado ¡Adelante!, tenemos todo el verano para vivirla y experimentarla con las mujeres con las que convivimos.

                                                                                  Tu amigo: Manolo Torregros

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